Mitos y verdades del cáncer de mama
Desodorantes, brasieres con aro, azúcar, celulares. Aclaramos nueve creencias comunes sobre el cáncer de mama con información clara.
Sobre el cáncer de mama circulan muchas ideas, en los chats de la familia, en redes y en conversaciones entre amigas. Algunas generan miedo sin razón y otras dan una falsa tranquilidad. Aquí repasamos las más comunes.
Mito: si nadie en mi familia ha tenido cáncer de mama, no me va a dar
La verdad: la mayoría de las mujeres diagnosticadas no tienen antecedentes familiares. Los casos hereditarios son una minoría, alrededor del 5 al 10 %. Aun así, tu historia familiar sí importa: cuéntale a tu médico quién ha tenido cáncer en tu familia y a qué edad. Si te interesa el tema genético, lee BRCA: ¿debería hacerme la prueba genética?
Mito: los antitranspirantes con aluminio y los brasieres con aro causan cáncer
La verdad: no hay evidencia concluyente de que los antitranspirantes o los brasieres con aro causen cáncer de mama. Puedes usar el que te resulte cómodo.
Mito: si llevo una vida sana, no me va a dar
La verdad: comer bien, moverte, mantener un peso saludable y limitar el alcohol reduce el riesgo, pero no lo elimina. Por eso, aunque te cuides mucho, tus controles siguen siendo necesarios.
Mito: solo les da a las mujeres mayores
La verdad: el riesgo aumenta con la edad, pero también puede aparecer en mujeres jóvenes. Y los hombres también pueden tenerlo, aunque representan menos del 1 % de los casos. Hablamos de esto en cáncer de mama en mujeres jóvenes.
Mito: el azúcar causa cáncer de mama
La verdad: no hay evidencia directa de que el azúcar cause cáncer de mama. Lo que sí pasa es que el exceso de azúcar contribuye a subir de peso, y el sobrepeso es un factor de riesgo. La clave es el equilibrio, no el miedo a un alimento.
Mito: guardar el celular en el brasier causa cáncer
La verdad: hasta ahora no hay evidencia de que llevar el celular en el brasier cause cáncer de mama. El tema se sigue estudiando, así que si prefieres guardarlo en otro lugar, tampoco pierdes nada.
Mito: el cáncer de mama siempre aparece como una bolita
La verdad: en etapas tempranas muchas veces no se palpa nada. Puede manifestarse con otros cambios, o no dar señales. Por eso los controles son tan importantes. Y si encuentras una bolita, tranquila: la mayoría son benignas, pero todas deben revisarse. Mira señales de alerta más allá de la bolita.
Mito: después del tratamiento, el cáncer ya no te afecta
La verdad: terminar el tratamiento es un logro enorme, pero muchas mujeres conviven con efectos físicos y emocionales a largo plazo. El acompañamiento de la familia, de los amigos, de grupos de apoyo y del equipo médico sigue siendo importante después.
Mito: si mi mamografía salió bien, ya no tengo que hacer nada más
La verdad: un buen resultado es una gran noticia, pero es una foto de ese momento. Sigue tus controles según te indique tu médico. En Colombia, la Resolución 3280 de 2018 establece el examen clínico de mama cada año desde los 40 y la mamografía cada dos años entre los 50 y los 69. Entre un control y otro, conoce tus senos y consulta si notas algo nuevo.
Informarte bien es una forma de cuidarte: ante la duda, pregúntale a tu médico y no a la cadena de WhatsApp.
Un dato más entre controles
Además del autoexamen y el examen clínico, existen herramientas complementarias como Celbrea, un indicador de actividad térmica mamaria que identifica diferencias de temperatura entre ambos senos. No diagnostica ni reemplaza la mamografía: te da un dato más para llevar a tu médico. Conoce cómo funciona en qué es la actividad térmica mamaria.
Si este artículo te aclaró alguna duda, compártelo con alguien que todavía cree en alguno de estos mitos.
Fuentes
- Organización Mundial de la Salud.
- Instituto Nacional de Cancerología.
- Liga Colombiana contra el Cáncer.
- Ministerio de Salud y Protección Social, Resolución 3280 de 2018.